P S I C O S I S

Todo comienza cuando suena el teléfono una mañana de viernes a las 8'50h y mi querido amigo Wey me empieza a hablar de algo muy raro, de no se que influencia, de que tuviera cuidado, de que era muy serio y grave... "Wey, no manches, tengo resaca y no tengo ni puñetera idea de qué me estás hablando. Habla en castellano, no en mexicano, por favor".
Al ratito, cuando llego a EFE, me entero. La influencia era "Influenza", gripe en mexicano robado del gringolanguage. Y, conforme avanza la mañana, voy sabiendo más del tema, conforme llegan los datos y hablan los políticos. La primera vez que Calderón covoca de manera extraordinaria a los 32 secretarios de Salud del país (de todos los estados).
Seguimos la rueda de prensa por televisión en la que Marcelo Ebrard, alcalde de la ciudad, habla clarito: suspendidas las clases en el DF, suspendidos los actos públicos... hasta nuevo aviso. Cuidado con todo, hasta con respirar. No se besen, no se saluden, no se junten en multitudes, lávense las manos constantemente...
El ministro de Sanidad explica que ajo y agua, no hay vacuna que sirva para la peste porcina ya que es un virus nuevo y desconocido, aunque los antivirales funcionan y, supuestamente, lo matan, siempre y cuando se actúe a tiempo. En la ronda de preguntas, Emilia, la corresponsal de TVE , le pregunta si la Organización Mundial de la Salud (OMS) va a cerrar las fronteras... "Por ahora no..." (Por ahora).
Ante las recomendaciones de no al contacto físico, surgen las típicas bromas entre los compañeros de "que te contagio".
Por el riesgo de pandemia, alertan de que todas las personas que hayan estado en México durante los últimos días extremen la vigilancia a su salud. Mis padres se fueron el sábado pasado. Los llamo, aún no se han enterado: "¿Tenéis síntomas de gripe? Hay una epidemia en México de gripe porcina" "¿Y tú la tienes?", pregunta mi madre. "Sí, Julia, guardada en un cajón". De momento, parece que no extenderán la Influenza por La Rioja, aunque la incubación es de diez días.
A la redacción llegan rumores de grandes colas en hospitales y de mascarillas agotadas... Aunque luego realmente cuesta encontrarlo en la calle y Juanra se las ve y se las desea para su videocrónica de color...
La CNN en español, Milenio Televisión... hablan todo el rato de lo mismo y empiezan a crear lo que será la verdadera noticia, que va más allá de la epidemia en sí: la psicosis.
Presenciamos en vivo y en directo una de las lecciones de las clases de periodismo: los medios se retroalimentan, crean la información, alarman a la población para luego poder informar de que la población está alarmada.
Salgo a la calle y comienzan a verse los primeros síntomas de la psicosis colectiva: personas con mascarillas en la cara de esas que, no se por qué, me dan un miedo terrible. Voy a comer a casa de mi abuelita mexicana. Para cuando vuelvo a casa, ya hasta mi taxista lleva mascarilla. Pero la noche es joven y, aunque recomiendan no juntarse con multitudes, hay una fiesta.
A última hora, cambia de lugar. Los dueños del bar donde iba a ser deciden hacerle caso a la recomendación y prohibir las multitudes (había barra libre y seguro que se lo pensaron mejor ya que ya se sabe que a los españoles la barra libre nos pierde...). Nos juntamos por ello en una sala de fiestas en la que todo el mundo, la mayoría españoles, se besa, saluda y baila con la música de los mariachis, sin inmutarse.
Arantxa lleva una mascarilla en el cuello y me cuenta que iba por la calle, se la han dado y le han obligado a ponérsela. No se yo hasta qué punto ese terrorífico instrumento será efectivo...
Entre las conversaciones de la noche, la Influenza y sus anécdotas es la protagonista en numerosas ocasiones. En una conversación con Rodrigo, mexicano, me dice que quizás esté pasando como hace unos años, cuando en la crisis económica del 92 surgió un fenómeno, el "Chupacabras", un animal misterioso de dientes afilados que atacaba al ganado y ocupaba constantemente las portadas de los periódicos "para desviar la atención de la verdadera preocupación, la crisis económica".
Vuelvo a casa y llamo a mi madre para tranquilizarla. En España lo están vendiendo todo como "el fin del mundo", "México un país paralizado". Y, de momento, no es para tanto. Como siempre, México es protagonista de los telediarios para lo negativo.
A la mañana siguente hago una ronda de llamadas por Skype y salgo a comer por ahí con Rodrigo, (otro rodrigo, el español). Ni rastro en la calle de la epidemia, eso sí, las mascarillas ya sí que son parte del vestuario de la mayoría. En el supermercado cajeras, "metedores de cosas en las bolsas" (no me acuerdo cómo se llaman) y demás personal las llevan.
Vuelvo a casa y comienzo mi ronda de actualización de información. La verdad, El Mundo.es se lleva la palma al amarillismo. Todas sus informaciones me dejan aterrada. Comienzo a leer foros que dicen que el gobierno mexicano no dice del todo la verdad, que todo es mucho más grave de lo que parece... noticias que hablan de una ciudad sitiada...
Rodrigo me llama y me dice que ha ido a un Oxxo (cadena de tiendas de 24 horas) a las seis de la tarde y no le han dejado entrar, le han atendido desde la ventanita y, por supuesto, con mascarilla. No hay plan para esta noche. Los bares están muchos cerrados y la gente prefiere no moverse de casa.
Me empiezo a emparanoiar, ¿y si todo es más grave de lo que parece?. Hago un par de llamadas. El Wey y sus fuentes privilegiadas y secretas me insinúan que sí, que esto es grave, que hay más de lo que se cuenta...
Mario es más tranquilizador. Lo que pasa es que México, al fin y al cabo, es un país un poco "tercermundista" y no está preparado para afrontar una gran epidemia; por eso, porque es mejor prevenir que curar, Calderón y su gobierno están alertando tanto y llevando a cabo un dispositivo tan intenso (o, por lo menos, mediático) de prevención.
Salgo a la calle al "7 Eleven" a inspeccionar. Nada raro. Eso sí, las portadas de los periódicos deportivos lucen sus grandes titulares: los Pumas y el América, jugando en campos vacíos, sin público. Qué pena habrá dado ver el gran Estadio Azteca tan vacío...
También se han suspendido conciertos, como el de los finlandeses The Rasmus en el Auditorio Nacional.
En cuanto a mí, entre hoy y ayer ya he sentido que tenía fiebre... que me picaban los ojos más de lo normal... que me dolían los músculos de la espalda... y me he preocupado por estornudar dos veces.
Soy un poco paranoica, sí. De hecho, si no fuera porque hace calor, llevo horas en el ordenador y la vista se cansa, las sillas de mi mesa son super incómodas y dan dolor de espalda, estamos en primavera y soy alérgica al pólen... ya habría ido al hospital y probablemente estaría en cuarentena.
No, de verdad, estoy un poco asustada. No por enfermar (que es lo peor que te puede pasar pero, bueno, tomas medicamentos y ya), sino por la situación en sí. Porque el miedo es más contagioso que la gripe y cuando una está sola en casa, lee ciertos titulares, piensa en la vulnerabilidad humana... y se asusta de verdad.
Y es que yo no me creo que por mil afectados de veinte millones que tiene el DF y ciento diez el país se prepare este lío... Para mí que hay algo más, y que es grave. Es esa incertidumbre, esa falta de información verídica 100% lo que más pánico y angustia me da. Sentir que hay algo que no nos cuentan... Que quizás estemos luchando contra algo desconocido y llegue el momento en el que no lo podamos controlar... Me asusta lo incontrolable.
Estoy escuchando la lista de reproducción que me he hecho con mis mujeres reflexivas (Amy Winehouse, Duffy, Regina Spektor, Ximena Sariñana, Russian Red y Dido), a ver si me tranquilizo... Sábado por la noche, encerrada en casa con mi compañero Miedo y mi amiga Angustia.
Creo que voy a ver el último capítulo de Gossip Girl... esperando que la superficialidad me invada un poco y me haga pensar en zapatos y vestiditos, en lugar de bichos y descontrol.
Mañana, cuando me levante iré a la farmacia a comprarme un termómetro... y jabón de manos, que casi se me ha gastado de tanto lavármelas. Seguiré informando desde la ciudad sitiada por los virus de la paranoia...
4 comentarios:
Hola Paula he llegado a tu blog mediante enlaces de internet. La verdad es que la situación es bastante confusa y la falta de información hace que la gente padezca de uno de los mayores miedos del ser humano, el miedo a lo desconocido. A mi desde aquí (mallorca) me parece que las autoridades están ocultando alguna cosa, que como dices muy bien, puede que la situación sea peor de lo que nos pensamos. Te animo a que sigas escribiendo en tu blog y nos des información, que es al fin y al cabo lo que nos puede quitar el miedo, o quien sabe, darnos más, un saludo y ánimo!!!
ey paula!! ánimo mujer, yo espero que esto sea como lo de la gripe aviar, que nos gastamos una pasta en vacunas que al final no hacían falta, te acuerdas? jejeje además, si tan grave es, tú tranquila, q esto se expande en cuatro días y estaremos igual de jodidos todos... que sí, que aunque digamos eso de que 'mal de muchos consuelo de tontos' en el fondo consuela jaja
oye, q lo último lo he dixo yo, oscar jajaja q no me he acordao de ponerlo. bss!!
"Como siempre, México es protagonista de los telediarios para lo negativo."
Eso duele sabes, soy mexicano vivo cerca de Cd. de Mexico y no fue para tanto, ese cometario de que negativo y tercermundista me parecen q estan mal eh es como si dijera que "españa el pais cocainomano".
saludos desde mexico.
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