07 julio 2009

Los hombres que no aman a las mujeres




Existen... y abundan.
Algunos a la intemperie, en las noticias, en las películas, en tu grupo de amigos...
Otros agazapados, escondidos, comprando el pan a tu lado en la panadería, haciendo cola junto a ti en el supermercado... quien menos te lo esperas, puede ser uno de ellos.

Su modo de actuar es sencillo, cotidiano, y está basado en una interacción con ellas totalmente planificada.
A corto plazo... a largo plazo... una noche o mil, da igual, siempre hay un plan de acción con unos resultados perseguidos.

A los hombres que no aman a las mujeres les dan igual las mujeres; les vale madres quién tengan en frente porque tienen claro lo que quieren obtener.

Las mujeres que se topan con un hombre que no ama a las mujeres -bien por accidente, bien por masoquismo- son utilizadas como maquinitas de self-service de chocolatinas, Coca Cola, café... a gusto del consumidor.
Tampoco pueden hacer nada para hacerlos cambiar, pues no depende de ellas. Si creen haberlo logrado, sólo se están engañando a sí mismas.

Y lo peor es que muchos hombres que no aman a las mujeres piensan que lo hacen o que un día lo harán ya que encontrarán "con quien sentar la cabeza".

Pero no. Quien nace sin la capacidad de amar a las mujeres y a lo largo de su vida no hace nada para remediarlo, nunca podrá lograrlo del todo.

Por mucho que disimule... la gran mentira que un día sostendrá sus mundos acabará por derrumbarse, sus grandes egos –razón de su “no amor”- saldrán a la luz.

Adoro a algunas mujeres que se han topado con ellos y, en lugar de achicarse y agachar la cabeza o dejarse hundir han optado por el "hamurabi", la V de Vendeta, el Kill Bill... Lisbeth, la Mamba Negra, Camelia la Tejana... grandes mujeres que supieron ponerlos en su sitio.

Desde que vi "Milenio I: Los hombres que no amaban a las mujeres" quería escribir algo de ellos.
A estas alturas ya sabréis que no siempre que escribo hablo de mí. Me he topado con alguno, sí, como todas, supongo. Pero cada día tengo el radar de detección más a punto. Cada día los diviso de más lejos... Por no hablar de que, hasta que llegue "el día", yo siempre llevaré mi coraza y disfraz, fingiré que soy uno de ellos, pero al revés, una mujer que no ama a los hombres.

Es la única manera de sobrevivir.

"Si la vida te da más de cinco cabrones para aguantar..."

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que razón tienes amiga Paula!!!
Raquel

La Innombrable dijo...

me paso aún estando con el radar súper puesto...

saludos