09 julio 2009

Mala leche por mis dedos

Estoy cabreada; la mala leche y las ganas de matar a alguien me reconcomen por dentro, tengo que soltarlo de algún modo. Como soy pacifista, esta será mi manera, lo soltaré por los dedos, dejándolos fluir y aplastar las teclas. Pido perdón de antemano a los lectores sensibles por lo que de aquí pueda surgir...

Es uno de esos cabreos típicos de frustración con aquellos seres humanos que no se comportan como es lógico, siguiendo la acción-reacción. Ante un error pasado sin ya solución apliqué la goma de borrar, la lógica del "corramos un estúpido velo" y del "no hay mayor desprecio que no hacer aprecio", pero parece que a algunas personas eso no les basta, no pueden pagarte con la misma moneda, concederte el deseo de ignorarte.

Y es cuando te encuentras en la coyuntura de seguir con tu plan pasota o, por el contrario, dar cuatro gritos bien dados, poner las cartas sobre la mesa de una puñetera vez y demostrar que en absoluto eres una mojigata que no se entera de nada.

Por un lado piensas: voy a hacerlo, voy a dirigir las últimas palabras a su persona para rogarle que no vuelva a mencionar siquiera mi nombre, que bastante castigo es que me produzca náuseas.
Pero por otro sigues en las mismas, en el no hacer aprecio, en seguir ignorando y cofiando en que algún día funcione, te olvide de verdad.

Por un lado te da igual lo que digan de ti, lo que la gente pueda pensar, pues como dijo el otro día Pau (-lina Rubio), "la gente que me conoce ya sabe cómo soy" y lo que piense el resto me vale madres (eso lo dice esta Pau).
Pero, por otro, no tienes por qué soportar que alguien vaya por ahí manchando tu nombre tan sólo para limpiar sus propias frustraciones.

Y es que la frustración y el complejo de inferioridad de algunas personas se nota a la legua... y son generalmente las que más machacan al resto. A simple vista se ven de lo más chingones, pero güácala, sus personas son de lo más nefastas y valdías...

Suerte que, aunque ellos no lo sepan o no lo quieran creer, el resto lo ve de lejos, pues hay cosas que no se pueden ocultar. Estas personas, por los siglos de los siglos, seguirán disimulando su real inferioridad, disfrazándose con disfraces que sólo ellos mismos creerán...

Mientras no se desborde mi copa de la paciencia, creo que seguiré ignorando, pues al final una verdad universal es que el tiempo siempre pone a cada cual en su lugar... Amén.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

pero Pem, q te pasa??? Weno, aunq no coincidamos casi x skype, mandanos correo o algo y cuenta, anda!!!Q kiero saber de tí!!!
Besitosss
AnaVic