Que secuestren un avión y amenacen con hacerlo explotar puede suceder en cualquier parte del mundo.
Que lo secuestre un loco fanático religioso un 09-09-09 con dos latas de zumo Jumex como arma y pida hablar con el presidente para prevenirlo de la llegada de un devastador terremoto sólo puede pasar en este país.
Porque en México, señores, todo se hace a lo grande o si no no se hace. Hasta la cosa más simple la dificultan, no por ineptitud, sino por darle un toque de originalidad.
Así, aquí los narcos sicarios no matan con una pistola y ya, sino que deshacen los cuerpos de sus víctimas con químicos, como si fueran carne para hacer pozole (caldo típico mexicano) o les cortan las cabezas y las meten en hieleras.
Todo está a otro nivel en este país, especialmente en lo que a violencia se refiere, y los periódicos ofrecen día a día una gran muestra de ello.
Mientras en España los medios hacen un minuicioso conteo de mujeres asesinadas por sus maridos, en México, por ejemplo, no suelen verse noticias de este tipo, y estoy segura de que no es porque no las haya, sino porque ya los sucesos están en otra escala.
Así, en lugar de andar en las portadas la reyerta de unos chavales maleducados con la policía en las fiestas de Pozuelo, aquí amanecemos con portadas de jóvenes que entran a robar a casa de un político y, no contentos con ello, lo asesinan junto con sus dos niños pequeños y su mujer, que antes es violada, claro.
Cuando hay 5.000 muertos por el narco en lo que va de año, dejan de tener importancia crímenes menores (pero en ocasiones mucho más dolorosos), sucesos de andar por casa.
Es por ello quizás que los sicarios se esfuerzan tanto por ser originales, para llenar un cuadrito en Reforma y tener su narcocorrido. Ya no basta con matar, la moda es dejar volar la imaginación y colgar cuerpos de puentes o lanzar extremidades por las calles de la ciudad.
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2 comentarios:
Sí, México es surrealista... Un país que sorprendió al mismísimo André Bretón cuando vino a estas tierras...
Un país que es capaz de reunir en un mismo espacio lo más extraño e inaudito...
Un país que tiene muchas historias increibles, como la de aquel boxeador al que, pecando de inocente,¡¡le vendieron un volcán!!, o aquel otro que luego de ganar mucho dinero, acostumbraba encender sus cigarros con billetes de 200 pesos (allá por la década de los 50).
Aquí también se puede adquirir una de las revistas más extrañas: "Alarma!", que da cuenta de las historias más sangrientas que ocurren en nuestro país, todo con un humor negrísimo...
Aquí no se compran tacos de "suadero", sino de "sua-perro"; aquí se venera a la Santa Muerte y a Jesús Malverde, el santo de los narcotráficantes; aqui decir "ahorita voy", es decir "no iré"; esto porque a los mexicanos les da miedo ser directos, siempre se andan con rodeos, según esto "pa'no ofender"...
Aquí las adolescentes celebran sus 15 años de vida,como si se tratara de la realeza del siglo XVII..
Aquí todos son exagerados... Nadie dice "no puedo" o "no sé"... Antes prefieren inventar que arrisgarse a quedar mal...
Aqui es fácil encontrarse un detective privado comiendo tacos afuera del metro Pantitlán, una prostituta con tapa bocas o un fotógrafo callejero con un caballo de plástico...
México es bello, pero también miserable... Ser chilango es adaptarse en un segundo al campo, a la ciudad, al peligro y a lo más exquisito... es una ciudad que no duerme... nunca...
Un saludote para la niña linda venida de España; aqui el reportero y fotógrafo mexicano...El anónimo... JC
Viniendo de un boliviano, te podías esperar eso y mucho más.
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