30 septiembre 2009

Queridos Santiago y Rubén...

No me riñáis tanto ni me hagáis chantaje emocional por no actualizar mi blog (derivado, en gran parte, de vuestra resaca y aburrimiento post-fiestas de San Miguel, lo se). Sé que debería hacerlo con más asiduidad, pero estos días sin duda han sido los más intensos desde que llegué a este país, llenos de venidas y de idas, de risas y de lloros, de alegrías y tristezas... y no ha habido mucho tiempo para teclear.

Primero, el día 17-18 llegó el momento más esperado del año, la llegada de las Efeguays, el comienzo de Tequila '09, que aunque registró importantes bajas, supimos superarlas gracias a dicha bebida. Inma, Lucía y yo. Nos fuimos directas de viaje a Yucatán, ruta Mérida-Chichen Itzá-Tulúm-Punta Allen-Playa del Carmen-Cancún.

Dicen que Quintana Roo es el estado más completo de México, que tiene de todo. Quizás sea verdad: tiene mar, tiene ruinas, tiene ocio, tiene buenas infraestructuras... Pero en mi opinión, le falta lo más importante: autenticidad. Cancún tiene el mar más azúl cristalino del mundo, pero no es México, sino una mole de monstruosa de hoteles todo incluído.
Quintana Roo, salvo excepciones como Tulúm (con cabañas sin luz y playas salvages) es el estado de las pulseritas, de las excursiones como manadas de oveja y del timo por excelencia, con todo muchísimo más caro, con la mentalidad de abusar del turista...

Aún así, supimos sacarle jugo a las margaritas a domicilio, debajo de una sombrilla, y a los barcos veleros camino Isla Mujeres.

Tras los días de vacaciones, llegó la vuelta al DF y el momento temido desde hace meses, la despedida de mis amigos ICEX, que ya se han regresado a España tras el fin de su beca. Duró tres días con sus tres noches y todo lo que diga es poco si hablamos de tristeza y lágrimas. Creo que no había llorado tanto desde que vi el último capítulo de Sex and the City. Saber que algo bueno se acaba... y que no va a volver... Terrible.
Hay gente que lleva años viviendo aquí y dice que ya no sufre con las despedidas, que están acostumbrados a que la gente vaya y venga y prefieren mantenerse al márgen. Yo no podría... de hecho, no puedo, y cuando me acuerdo de que ya no están me entra la llantina incontrolable.

Vendrán más y tendré que superar la "peressa" inicial de volver a conocer a gente nueva, de volver a empezar de cero... pero duele pensar que ya no habrá más de lo de antes... Ya no más momentos "taxicomosellamausted,póngameaLuisMiguel", ya no más ruborizar a taxistas con conversaciones salidas de tono, ya no más risas contagiosas, ya no más piñatas-cobras ni peonzas ni pollos, ya no más correos en horas de trabajo con fotos de lo más frikies, ya no más provocar el "no sabría desirle" para partirnos de risa, ya no más historias de setos y de burros, ya no más monos saltarines... En fin, que iremos a Garibaldi, pero "La Bikina" ya nunca sonará igual y habrá fiestas en Ibsen, pero no serán tan inolvidables...

Queda una última foto de ojos hinchados y abrazos para el recuerdo de lo que han sido hasta ahora estos meses... y una enorme incertidumbre de lo que serán desde ahora...


Justo ahora, cuando todo era inmejorable, cuando nos reíamos de un cuadro, nos "dábamos besillos" y nos decíamos "me gustas un poco", cuando habíamos creado un lenguaje regetonero propio, el de los "lidelesh", frente al naco de los "seguidolesh"...

En fin... son cosas que pasan cuando vives en ciudades de paso... Sería más cómoda la estabilidad, pero mucho menos divertida.

Como ahora tengo pocos amigos y tendré más tiempo y estaré más triste (=me aumentará la inspiración), prometo actualizar más a menudo, para que no os decepcionéis al abrir mi cajón de sastre y no ver nada nuevo.

Saludos desde solitarias pero aún encantadoras tierras mexicanas...

Os quiere... PAULA

1 comentarios:

Santi dijo...

querida Paula...

¡¡me alegro de que tanta guerra como te he dado haya servido para que vuelvas a escribirnos...!! Pero espero qeu la próxima ocasión te encuentres con más fuerzas y mejor ánimo, y así nos puedas brindar una entrada con mucha más alegría.

Un besito y mucha energía desde este otro lado del charco para que así sea...