27 octubre 2009

Ya puedo morir tranquila

Decía Kevin Spacey a sus "alumnos" en su magistral interpretación de David Gale que la vida hay que llenarla de sueños y estos tienen que ser cuanto más irrealizables posibles porque, cuando un sueño se cumple, sucede que la vida pierde un poco de sentido, pierde la gracia.

Yo tengo muchos sueños… algunos sin definir y otros tan concretos como el que acabo de cumplir que ya tenía unos cuantos años y que antes no quería cumplirlo por miedo, no al “mañana tras un sueño”, sino a la decepción.

Aunque parezca un sueño ridículo, insignificante y de niña de quince años, conocerlo era mi deseo. Y, aunque suene raro, me daba miedo encontrarme cara a cara con el que yo llamo "mi Dios". Temía que al humanizarlo, al hacerlo carne y hueso, cayera la emoción.

Quienes lleváis ya un tiempo leyéndome, sabréis a quién me refiero: a mi Alejandro, Alejandro Sánchez Pizarro, Alejandro Sanz... El que todo lo vale, el que todo lo puede.

Fueron 22 segundos de éxtasis pero me sirvieron para saber que Alejandro es todo lo que yo imaginaba y más. Esos momentos en los que creo que incluso me llamó "pesada" -pero con cariño- fueron suficientes para intuir que perfectamente podría ser el hombre de mi vida, pues tiene muchos de los rasgos de "los hombres de PEM".

Lo cierto es que sólo fue un trocito de sueño el que se cumplió, pues lo que yo de verdad quiero es entrevistarlo algún día, y así se lo dije:
- "Alejandro, a ver cuándo consigo cumplir mi sueño de entrevistarte"

Algún día... todo llega... algún día...

1 comentarios:

Óscar dijo...

Parece que te ha tocado la loto, se te vé más contenta...
En el fondo todos somos crios,
hacía mucho que no entraba por aquí, Me alegra saber
que sigues escribiendo en tu blog,
Espero que te siga todo tan bien como parece.

Muchos saludos... majilla