Qué duras son las certezas no deseadas... cuando se llora por algo que seguro pasará y que uno no quiere que pase las lágrimas derramadas son amargas, amargas de verdad.Hoy, hace un ratito, a las 18'05 de la tarde, sentada sobre la arena, mirando el mar y el sol esconderse me ha dado por llorar ante la certeza de que esta haya sido seguramente la última puesta de sol frente al Océano Pacífico hasta dentro de mucho tiempo...
Hacía bastante que no lloraba. La intensidad y el frenesí de las últimas semanas ni siquiera me había dejado un ratito para llorar. Pero hoy me he dado cuenta de que en los próximos días no me va a quedar otra que hacerme amiga de los kleenex...
Como dictaba mi lista de cosas pendientes, vine a Acapulco a despedirme de este agua, de esta arena y esta brisa que tantos buenos ratos me ha dado, que me ha calmado siempre que lo he necesitado, en las épocas de las decepciones... El Océano Pacífico, que siempre me trajo paz vía paseos solitarios con el iPod a tope y mi horrible voz deleitando a las garzas.
Echaré de menos el calor tropical que se siente al llegar, el olor a incienso húmedo de la casa, el sabor de un raspado de limón en la playa, el frío de algunos aires acondicionados, el placer de desayunar en la terraza, el inexplicable calor del agua, el sol más bronceador del mundo... Los atardeceres... qué bonitos se ven sentada en la arena escuchando, como hoy, a mi Alejandro cantando "Desde cuando"...
Tantos momentos vividos aquí, en la tranquilidad, o allí, en la ciudad horrible y bulliciosa pero tan divertida...
Aquel baño de noche en la alberca con la luna brillando...
Aquel tequila a cuatro en la playa...
Aquel momento ascensor Lluvia de Estrellas...
Aquella noche rara en la que sin conocer a nadie lo pasé tan genial...
Las noches en el Baby O, llenas de bailes locos en tarimas despobladas, visitas a la cabina del Dj, baciles con la gente del lugar, charlas sin sentido y sin razón en el restaurante...
Las vistas de la bahía desde el cielo en los "transportes alternativos"...
Lo distinto de Pie de la Cuesta con el gran Raúl sirviéndonos tacos de camarón o llevándonos piñas coladas a la mera hamaca colgada de dos postes... Las playas desiertas, vacías, abandonadas... no conquistadas...
Gracias Océano Pacífico...
1 comentarios:
¡Hola!
Fíjate qué casualidad, que estaba buscando en el google aquel programa chorra de Miriam Díaz Aroca, "Cajón desastre" y me he topado con este blog. He leído algunos de tus textos y he de decir que escribes muy bien. Felicidades!
Ah, y para más casualidad, leo que tienes algún tipo de relación con EFE... Pues yo trabajo allí... en deportes, en Madrid. Pues nada, sigue así, me encantó leerte.
Un abrazo
Juanjo
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