18 noviembre 2009

Road Trips

Tener un jet privado y volar por el aire a la velocidad del sonido... Estar hoy en el DF, mañana en Guadalajara y pasado en San Luís de Potosí... Cenar hoy viendo la Bahía de Acapulco y su loco Océano Pacífico y mañana estar frente al Océano Atlántico, en el puerto de Veracruz en el que tantos comenzaron una vida nueva después de sufrir el destierro forzoso por la dictadura (esa que muchos se empeñan en olvidar y que es gritada y recordada por los que la sobreviven y los que la cuentan).
MEX-VER, una hora. Pocos tienen esa suerte, la suerte de poder volar y conocer este maravilloso país sin perder tiempo en el camino.

Otra opción, México-Veracruz, 7 horas por tierra, atravesando carreteras resquebrajadas y llenas de topes y pueblos perdidos de la mano de Dios. Ocho amigos, apachurrados en una Suburban de 1998 con la que Lili va coleccionando historias. Un mapa de carreteras indescifrable. Muchas probabilidades de perderse. Varios iPod con los que repasar música y que me recuerdan lo poco que se de música (cuando alquien sabe mucho de algo siempre me da complejo de inferioridad, de pensar que no se mucho de nada).

El descubrimiento del viaje, el hombre más visionario del mundo después de Bill Gates, por montar un taller de coches en un pueblo perdido, justo después de una zona llena de topes y luego luego de un semáforo.
- "Con tanto tope los coches se recalientan y aprovechan para parar aquí, justo después del semáforo".

A nosotros nos avisaron del humo que salía de la llanta (rueda) delantera en el susodicho semáforo y allí fuimos a parar, al oasis en medio del desierto, al pintoresco taller formado por una mesa de herramientas mugrientas, tanto como la ropa del mecánico, y eso que eran las diez de la mañana. Agua, anticongelante y todo listo de un modo tan "rural" que nunca creí poder acabar el viaje.

Son opciones de vida que sólo unos pocos pueden elegir y tan tan diferentes...
Los que tienen esta opción de escoger, apuesto a que sin duda siempre se quedan con la primera, pensando que obviamente es la mejor. Se quedan así viendo todo desde las alturas, verán mucho y al mismo tiempo no verán nada. Conocerán México, pero será un México tan poco México que nada tendrá que ver con la realidad de este país, formada por un 1 por ciento de jet privados y un 99 por ciento de carreteras rotas y talleres mugrientos.

1 comentarios:

Lu dijo...

Me ha encantado esta entrada. ¡Qué bien escribe mi Pem!