08 enero 2010

De vuelta a mi vieja-nueva vida

Es siete de enero y, si bien hace justo un año Super PEM en potencia comenzaba una nueva vida subida en un avión, hoy un tren me lleva a enfrentarme con la que será mi vieja-nueva vida.
Misma ciudad, mismo piso de la calle Viriato, casi mismas compañeras... Hasta se que cuando llegue estará el mismo cielo gris y blanco que por aquel entonces me despidió, pues en el camino no para de nevar. Todo tal y como lo dejé, como si no hubiera pasado el tiempo, como si México hubiera sido un paréntesis de irrealidad y ahora hubiera que continuar mi anterior vida. Como aquella conversación en el Óscar entre Laura, Gisela y yo... ¿Fantasía... realidad...?, ¿vida ficticia... vida real...? Como si nada hubiera cambiado en mí misma...

Llevo quince días en España, en mi casa, en mi pueblo, con mi gente... y ahí no se notaba mucho que ya no iba a volver. Han sido como unas vacaciones, una carga de raíces que ocultaban el fin del paraíso.
Pero ayer, cuando hablé con Manuela y hoy en este tren estoy siendo más consciente de que aquello acabó, de que ella llenará mi hueco y de que ya es hora de enfrentarse a mi vieja-nueva vida.

Casualmente, vuela en el mismo vuelo que yo tomé, llega el mismo día... anoche hablamos y le deseé suerte, mucha suerte... una suerte que no necesitará, pues pronto recibirá el primer apapacho de la gran ciudad, de ese amor de país...
Mi amor... el amor que, como dicta la nueva cabecera de mi blog, hace que mi corazón se haya partido y una de sus mitades se haya quedado allá, al otro lado del Atlántico.

Porque sí, voy a seguir con esto. Hay gente que me ha preguntado si el fin de México era el fin de mi Cajón de Sastre, pero no, no lo será, pues aún quedan muchos más hilos, botones y dedales que sacar. Este blog existía antes de México, surgió como mi terapia y hoy ya forma una gran parte de mi vida. Es una droga que utilizo a temporadas, cuando me lo pide el cuerpo. La droga del contar y compartir mis historias reales y mentales.

Con este nuevo año, para esta nueva vieja vida sólo he pedido una cosa: demostrar que este año ha servido para quitarle al "Super PEM en potencia" las dos últimas palabras y ejercer como la Super PEM que sobrevivirá a su amor en la distancia y logrará un gran reto: enamorarse de esa ciudad que me ha tratado de un modo ambiguo con sus llegadas y huídas.

Enamorarme de Madrid.

2 comentarios:

Óscar dijo...

Parece que Mexico ha calado muy hondo en tu corazón, se nota que te falta algo, pero bueno ya sabes que volveras... El día menos pensado.
Así que ahora centrate en lo que tienes en estos momentos y busca como rellenar ese vacio, por cierto FELIZ AÑO...

Anónimo dijo...

No pareces la misma cuando escribes. Me gustaría que en la vida fueras como en tu escritura, pero todo llegará con el tiempo y con la madurez.

Un beso