30 septiembre 2011

Chiquita Llorona Debilucha Escurridiza Vulnerable Fría

Desde hace un mes y medio, varias imágenes vienen a mi mente día sí y día también:
Paulita chiquita y debilucha, inmóvil en la cama, hecha una bola, con ojeras permanentes, con la única apetencia de que pase el tiempo lo más rápido posible.
Paulita escurridiza y fría, tiritando en la bañera, gritando sin voz, suplicándole al agua que le seque los ojos.
Paulita la Llorona por las calles de Madrid, escuchando música, con los ojos inundados tras enormes gafas oscuras, sin encontrar canciones que hablen de ella.
Paulita vulnerable debajo de unas sábanas, tirada sobre un desagradecido suelo, pisando aceras malqueridas, entrando en edificios asfixiantes, sintiéndose tan poca cosa que si desapareciera todos la olvidarían...
Son imágenes difusas que quizás un día viví o que igual son fruto de una imaginación trágica, pero que tienen un elemento común más allá del agua con sabor salado saliendo a borbotones de unos ojos: en todas me visualizo diciéndome a mí misma: "Paulita chiquita llorona debilucha escurridiza vulnerable fría, tranquila, un día te verás tumbada en una hamaca frente al Pacífico y, al pensar en todo esto, te reirás de ti misma".
No me imaginaba en ningún otro lugar, solo ahí, frente al mar, como tantas veces, mirando un atardecer como este.
Ese Pacífico que siempre me trajo paz y al que siempre pude huir cuando lo necesité; ese que siempre me recibió con las aguas salvajes, recordándome lo furioso que está por su tierra dolida, pero siempre llena de pasión.
En ese Pacífico estuve hace unos días. Sobre una hamaca, mirando cómo se escondía el sol. Viendo ese atardecer que solo la realidad fabrica y que no cabe en la paleta de un pintor. Y no, no me reí de mí misma como la Paulita de mis imágenes. Pero todas y cada una de ellas vinieron a mi mente día sí y día también.
Sï, he regresado a mi amado México, ese lugar del que quizás no debí salir. O quizás sí, para darme cuenta de que necesitaba volver, unos años antes de anclar mi vida en un punto, o quién sabe si para anclarla aquí, para echar raíces en mi adorada tierra que incomprensiblemente siento tan mía.
Y pienso hacer como hasta ahora, como en estas primeras semanas, que cada día sea para recordar, por todos aquellos malos que pasé. México te voy a exprimir; pienso beberme todo tu jugo de guayaba y no pienso probar ni una pizquita de apestosa papaya.
Por segunda vez en mi vida, he enterrado a Paulita y no la voy a dejar salir nunca más. Descansa en paz Chiquita Llorona Debilucha Escurridiza Vulnerable Fría.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Te das demasiado importancia a tí misma

Lu dijo...

Ahora te toca ser Grande Risueña Fortachona Firme Invencible Cálida.
Y seguir haciendo que esté orgullosa de ti.

PILUCHI dijo...

Hola Paulita Guapetona; deseo que te vaya ¡¡MUYYYYYY BONITO!! allá por tu México.
Compruebo que estas empezando bien,asi que me alegro mucho.
Un fuerte abrazo

santi dijo...

Ya estas en tu segunda casa,o sera la primera? en fin reina,disfruta de cada momento como si fuera el ultimo,y riete del mundo que bastante se rie ya el mundo de nosotros,un besazo

piruletasdefresa dijo...

Yo he nacido para leerte, Paulita guapa, linda y risueña! Qué bueno sentirte tan feliz! Te quiero con locura, amiga!!!